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lunes, 20 de abril de 2009

Pausa


De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a si mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.


Dicen que dicen, que le pertenece a un tal Mario Benedetti.
Yo hace mucho me lo robé del Blog de Emilia, porque sabía que esta tarde lo iba a precisar.
Gracias Emi!


Y mientras tanto, al ritmo de las verdades, empieza a sonar ésta musiquita.
Pero antes de resignarte, empieza a sonar éste tema, y ya nada importa.
Y en pleno paraíso, nos vamos de viaje al sur con éste último...


Y ahora si:
A desanudar los nudos que amordazaban
la boca del embudo de la alegría...




miércoles, 8 de abril de 2009

Quién me ha robado el mes de abril

En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Pero cómo pudo sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
La chica de BUP casi todas
las asignaturas suspendió
el curso en que preñada
aquel chaval la dejó y cuando en la pizarra
pasa lista en profe de latín
lágrimas de desamor
ruedan por la página de un bloc
y en él escribe
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
El marido de mi madre
que en el último tren se largó
con una peluquera
veinte años menor
y cuando exiben esas risas
de Instamatic en París,
derrotada en el sillón,
se marchita viendo Falcon Crest
mi vieja y piensa
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.


Joaquín Sabina

domingo, 8 de marzo de 2009

Hay mujeres

Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
Hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
Hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
Hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
Hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
Hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
Hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.
Hay mujeres veneno, mujeres imán,
Hay mujeres de fuego y helado metal,
Hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
Hay mujeres consuelo, mujeres fatal.
Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
Hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
Hay mujeres que exploran secretas estancias del alma,
Hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.
Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
Hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,
Hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
Hay mujeres capaces de hacerme perder la razón




Como canta Sabina, las hay de todas las formas y maneras, pero lo importante, es que las hay!
Y aunque muchas veces nos hagan perder la razón (o justamente gracias a ello)... Felíz Día MUJERES!

jueves, 12 de febrero de 2009

A tus 50 y diez Joaquin...

"Pero sin prisas,
que a las misas de réquiem,
nunca fui aficionado,
que el traje de madera que estrenaré,
no está siquiera plantado,
que el cura que ha de darme la extremaunción,
no es todavía monaguillo"


Un día cómo hoy hace 60 años, nacía un tal Joaquín Sabina en Ubeda, un pueblito de España. Se han dicho y se dicen mil cosas sobre él y sobre el personaje construido en base a las historias que cuenta en sus canciones. Yo prefiero quedarme mas precisamente con su poesía, con la capacidad que tiene para transformar sus experiencias en canciones y convertirlas en la banda sonora de nuestras vidas...

Cuentan las malas lenguas que en primavera sale su nuevo disco y no mucho tiempo despúes, lo tenemos nuevamente en Argentina, calentandonos un poquito el alma con sus letras...


Feliz cumpleaños gallego!


"Si lo que quieres es vivir cien años
No pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
Olvídate de esa mujer.
Compra una máscara antigás,
Manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
Haz músculos de cinco a seis.

Y ponte gomina que no te despeine
El vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
Más rey que la seguridad.
Evita el humo de los puros,
Reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años
Vacúnate contra el azar.

Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar? "



"Por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo,
más de un beso me dieron y más de un bofetón.
Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna.
Lo que sé del pecado lo tuve que buscar
como un ladrón debajo de las faldas de algunas
de cuyo nombre ahora no me quiero acordar.
Así que de momento, nada de adiós muchachos.
Me duermo en los entierros de mi generación.
Cada noche me invento.
Todavía me emborracho.
Tan joven y tan viejo, like a Rolling Stone."

sábado, 29 de noviembre de 2008

Noches de boda

Una joya de Joaquín, un canto a la vida de verdad, sin frases hechas, sin golpes bajos, plagado de imágenes... Cada línea es una canción aparte!
En fin, un manojo de buenos deseos y reivindicaciones con la capacidad narrativa que, a veces, solo Sabina puede lograr... Y la completa con una pegadiza musiquita de vals. Genial!


Que el maquillaje no apague tu risa,
Que el equipaje no lastre tus alas,
Que el calendario no venga con prisas,
Que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
Que gane el quiero la guerra del puedo,
Que los que esperan no cuenten las horas,
Que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
Que el escenario me tiña las canas,
Que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
Ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
Que los otoños te doren la piel,
Que cada noche sea noche de bodas,
Que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
Que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
Que las mentiras parezcan mentira,
Que no te den la razón los espejos,
Que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de ti el desamparo,
Que cada cena sea tu última cena,
Que ser valiente no salga tan caro,
Que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
Que no te vendan amor sin espinas,
Que no te duerman con cuentos de hadas,
Que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
Que los otoños te doren la piel,
Que cada noche sea noche de bodas,
Que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
Que todas las lunas sean lunas de miel...

Joaquín Sabina



domingo, 16 de noviembre de 2008

Todavía una canción de amor


No te fíes si te juro que es imposible
no dudes de mi duda y mi quizás
el amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar

La luna toma el sol de madrugada
nunca jamás quiere decir tal vez
la muerte es un amante despechada
que juega sucio y no sabe perder

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque se
que corro el riesgo de encontrarte
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

No corras si te llamo de repente
no te vayas si te grito piérdete
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.
Se aferra el corazón a lo perdido
los ojos que no ven miran mejor
cantar es disparar contra el olvido
vivir sin ti es dormir en la estación.



Joaquin Sabina

miércoles, 22 de octubre de 2008

Corre dijo la tortuga

No se bien por qué, pero las "Paradojas" de Galeano me hicieron recordar este gran tema de Joaquin...

Corre dijo la tortuga
atrevete dijo el cobarde
estoy de vuelta dijo un tipo
que nunca fue a ninguna parte
salvame dijo el verdugo
se que has sido tu
dijo el culpable

no me grites dijo el sordo
hoy es jueves dijo el martes
tu no te perfumes
con palabras para consolarme
dejame solo conmigo
con el intimo enemigo
que malvive de pension
en mi corazon

el receloso, el fugitivo
el mas oscuro de los dos
el pariente pobre de la duda
el que nunca se desnuda
si no me desnudo yo
el caprichoso
el orgulloso
el otro, el complice traidor

a ti te estoy hablando a ti
que nunca sigues mis consejos
a ti te estoy gritando a ti
que estas metido en mi pellejo
a ti que estas llorando ahi
al otro lado del espejo
a ti que no te debo
mas que el empujon que anoche
me llevo a escribir esta cancion

no mientas dijo el mentiroso
buena suerte dijo el gafe
ocupate del alma dijo
el gordo vendedor de carne
pruebame dijo el veneno
amame como odian los amantes
drogas no dijo el camello
cuanto vales dijo el ganster
apunto de rendirme estaba
a un paso de quemar las naves
cuando al borde del camino
por dos veces el destino
me hizo un guiño en forma de
labios de mujer

nos invitas a una copa
yo te secare el sudor
y te abrazare bajo la ropa
hoy quien va a dormir conmigo
ni lo sueñes contesto
una indignada
y otra encantada
no dijo nada y sonrio

a ti te estoy hablando a ti
que nunca sigues mis consejos
a ti te estoy gritando a ti
que estas metido en mi pellejo
a ti que estas llorando ahi
al otro lado del espejo
a ti que no te debo
mas que el empujon que anoche
me llevo a escribir esta cancion


Joaquin Sabina

viernes, 19 de septiembre de 2008

El rocanrol de los idiotas



Yo no tenía ganas de reír
Tú reías para no llorar;
Yo le guiñaba un ojo a mi nariz,
Tú consolabas a tu soledad.

Yo sin ninguna escoba que vender,
Tú con mil y una noches que olvidar;
A mí no me quería una mujer,
A ti se te moría una ciudad.

Tú habías perdido el último autobús,
A mí me habían echado de otro bar;
Los mismos alfileres de vudú,
El mismo cuento que termina mal.

Pero quiso el cielo
Bautizar el suelo
Con su gota a gota
Y con champú de arena
Para tu melena
De muñeca rota
Y tu mirada azul
Me dijo a cara o cruz
Y mi alma de tahúr
Lo puso a doble o nada.

Y los peces de colores de mis botas
Y tus marchitos zapatitos de tacón
Locos por naufragar
Salieron a bailar
Al ritmo de la lluvia sobre las capotas
El rocanrol de los idiotas.

Yo no venía de ningún país,
Tú ibas camino de cualquier lugar;
Conmigo no contaba el porvenir,
De ti no se acordaba el verbo "amar".
Yo no jugaba para no perder,
Tú hacías trampas para no ganar;
Yo no rezaba para no creer,
Tú no besabas para no soñar.

Y sin equívocos de vodevil
Ni alertas rojas en el corazón
El dios de la tormenta quiso abrir
La caja de los truenos y tronó,
Porque quiso el cielo
Acariciar el suelo
Con su gota a gota
Y con champú de arena
Para tu melena
De muñeca rota.

Qué disparate de
Partida de ajedrez
Con una partenaire
Adicta al jaque mate.

Y tu bolso como un nido de gaviotas
Y mi futuro con pan duro en el cajón
Locos por naufragar
Salieron a bailar
Al ritmo de la lluvia sobre las capotas
El rocanrol de los idiotas.

Capeando el temporal
Salieron a bailar
Como dos locos bajo el chaparrón de notas
Del rocanrol de los idiotas.

El rocanrol,
El rocanrol de los idiotas.
Como tu y como yo.
El rocanrol de los idiotas.

Se marcó la calle
Con aquel detalle
De dejarnos solos.
El rocanrol de los idiotas.

Y por casualidad
Comenzó a tocar
La flauta de Bartolo
El rocanrol de los idiotas.

Joaquín Sabina

domingo, 3 de febrero de 2008

Como un dolor de muelas

Como si llegaran a buen puerto mis ansias,
como si hubiera donde hacerse fuerte,
como si hubiera por fin destino para mis pasos,
como si encontrara mi verdad primera,

como traerse al hoy cada mañana,
como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado,

como lo imposible por fin hecho,
como si alguien de veras me quisiera,
como si al fin un buen poema me saliera...
una oración.

Como si la arena cantara en el desierto
los cantos de sirena del mar Muerto,
como si para crecer sobraran las escaleras,
como si escribiera un ciego un libro abierto.

Ven a poblar el zócalo de ojos,
siembra de migas de pan caliente
mis canas de alcanfor adolescente.

Ponle al sordo voz y alas al cojo,
bendice nuestro arroz, nuestro minuto,
como si no fuéramos cómplices del luto...
del corazón.


Letra: Subcomandante Marcos, Joaquín Sabina
Música: Pancho Varona

Escuchala en vivo...

La respuesta de Sabina

Joaquín Sabina ha enviado una carta al "subcomandante" Marcos, líder de la guerrilla zapatista, para anunciarle que en el mes de febrero próximo (1998) saldrá a la venta la canción que ha compuesto para el movimiento insurgente mexicano. El cantautor ha tardado dos años en acabar la pieza que el guerrillero le solicitó en uno de sus comunicados. La misiva de Sabina, que esta fechada en Buenos Aires, se hizo pública en San Cristóbal de las Casas, ciudad de Chiapas, estado donde estalló el movimiento zapatista en enero de 1994.


"Al Subcomandante Marcos"

¿Dónde encontrar una excusa
para tan terca mudez?
Sucede que cada vez,
con mayor saña, las musas
se vengan de quien abusa
del ripio, del do, re, mi.

¿Que puedo contarte a ti,
que no sepas de memoria
si andas cambiando la historia
con la tinta y el fusil?

Bastará con que en las actas
chiapanecas del dolor,
conste que mi corazón
es una ciencia inexacta
que a regañadientes pacta
con la razón militante.

Ojalá, subcomandante,
al cabo de este pregón,
merezca tu absolución
este afónico cantante.

Pero elige con cuidado
a quien diriges tus cartas
porque hay leyendas que infartan
al ánimo más templado.

¿Como puede merecer
corresponsal tan bragado
quien desde el mejor hotel
de Cancún o de Sevilla
oye hablar de la guerrilla
como quien oye llover?

Y, sin embargo, excluido
de partidos y banderas,
me conmueve tu manera
de no darte por vencido,
de disputarle al olvido,
la hoguera del porvenir,
de desempolvar la crin
del caballo de Zapata,
de matar a los que matan,
de enseñarnos a vivir.

Me encargaste una canción
y por décimas te salgo
hace meses que cabalgo
sobre la contradicción
de restaurar la emoción,
en tiempos tan iscariotes
con la mano en el escote
del verso a la antigua usanza.
Así hablaba Sancho Panza
con mi señor Don Quijote.

Por lo demás, cuídate
cuando vengan por las malas,
que no te rocen las balas,
que no te falte papel,
ni frijoles, ni mujer,
que la virgen lacandona
te esconda bajo su lona,
te lo pide un gachupín
que se despierta en Madrid
soñando con tu persona.


Buenos Aires, julio, 1998.

Joaquin Sabina y el Subcomandante Marcos

Las cartas entre Marcos y Sabina empezaron con este texto del líder zapatista hacia el cantautor español, y terminaron con un tema llamado "Como un dolor de muelas"...
Tomate unos minutos para leerlo, no tiene desperdicio!






Ejército Zapatista de Liberación Nacional 18 de Octubre de 1996
(como a las no sé cuántas de la madrugada)


A: Joaquín Sabina
Planeta Tierra


De: Subcomandante Insurgente Marcos CCRI-CG del EZLN
Montañas del Sureste Mexicano, Chiapas México



Don Sabina:

Yo sé que le parecerá extraño que le escriba, pero resulta que me duele la muela y, según acabo de leer, usted camina ahora por estas tierras que, mientras no acaben por venderlas también, siguen siendo mexicanas. Entonces pensé yo que, aprovechando que me duele la muela y que usted camina ahora bajo estos cielos, pudiera yo escribirle y saludarlo e invitarlo a echarse un “palomazo” con el Sup (a larga distancia, se entiende). ¿Qué dice usted? ¿Cómo? ¿Que qué tiene que ver el dolor de muela con el “palomazo”? Bueno, tiene usted razón, debo explicarle entonces la muy extraña relación entre el dolor de muelas, el que usted camine por estas tierras, la larga distancia y una muchacha. No, no se sorprenda usted de que ahora haya aparecido una muchacha. Siempre aparece una, vos lo sabés Sabina.

Bien, resulta que cuando yo pasaba por esa etapa difícil en que uno descubre en que ya no es más un niño y tampoco alcanza a ser un hombre (esa etapa, vos lo sabés Sabina, en que las féminas se transmutan de molestas a interesantes y hay que ver la de problemas que esto provoca), conocí a un viejo que, sin que se lo pidiera, decidió que tenía que darme un consejo sobre esos seres incomprensibles pero tan amables que eran, y son, las mujeres.

“Mira muchacho —me dijo— la vida de un hombre no es más que la búsqueda de una mujer. Fíjate que digo ‘una mujer’ y no ‘cualquier mujer’. Y por ‘una mujer’, muchacho, me estoy refiriendo a una de “única”. El problema está en que el hombre siempre queda con la duda de si la mujer que encontró, si es que encuentra alguna, es esa ‘una mujer’ que estaba buscando. Yo ya estoy viejo y he descubierto una fórmula infalible para saber si la mujer que uno encontró es la ‘una mujer’ que estaba uno buscando...”

El viejo se detuvo a ver hacia todos lados, como temiendo que alguien más lo escuchara. Yo sentí que algo muy importante estaba a punto de serme revelado, así que puse cara de circunstancia y saqué discretamente un papelito y un lapicero para tomar nota, no fuera a ser que se me olvidara la fórmula (de por sí batallaba mucho con las matemáticas). El viejo carraspeó y, sin poner atención en mi papelito y mi lapicero, me confió:

“Si tú le dices a una mujer que te duele una muela y ella, en lugar de mandarte al dentista o darte un analgésico, te abraza y deja que recuestes la mejilla en sus pechos, entonces, muchacho, esa mujer es la ‘una mujer’ que andabas buscando...”

Yo me quedé perplejo, pero como quiera tomé nota de la fórmula. A mí nunca se me había ocurrido que debía pasarme la vida buscando una mujer, por más que esa mujer fuera “una de única”. A mí se me ocurrían cosas más concretas y factibles, como ser bombero, conquistar el mundo o construir un avión que se controlara sólo con el pensamiento. Respecto a las mujeres, yo me tenía en muy alta estima y estaba más propenso a que esa “una mujer” me encontrara a mí, que a buscarla yo...

Yo tenía como 10 años y una maestra de piano de la que, por supuesto, estaba enamorado. Mi mayor empeño consistía en mirarle unos pechos que se adivinaban como el mejor remedio dental que tenía a la vista. Por supuesto que le apliqué la fórmula, pero ella sólo se me quedó viendo y me dijo que era un pretexto para no practicar en el teclado. Yo de por sí ya sabía que ella no era la mujer de mi vida, 15 años y un piano se interponían entre nosotros.

En fin, el caso es que, como quiera, seguí el consejo del viejo. Ya se imaginará usted, Don Sabina, el desconcierto que provocaba en las muchachas el hecho de que, en cuanto se presentara la oportunidad de estar solos (ese momento en el que el resto de los mortales aprovechan para acercar una mano o unos labios), yo me llevaba la mano a la mejilla y declaraba solemnemente que me dolía la muela...

Es cierto que en esa época no conseguí ninguna, pero acumulé una importante cantidad de analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos y, por supuesto, tarjetas de dentista.

A mí ni se me ocurrió que la fórmula estuviera mal. Así que achaqué mis primeros fracasos a la falta de autenticidad en mi dolor de muelas. Por tanto me di a la dulce tarea de picarme las muelas. Y digo “picarme las muelas” en un sentido literal y no sólo comiendo dulces y bebiendo refrescos. Con clips y palillos, después de una paciente labor de meses, logré picarme dos muelas con tanto éxito que tuve que acompañar la estrategia con una fuerte dosis de antibióticos. Repetí la fórmula, ahora con la confianza de saberme auténtico, y los resultados siguieron siendo magros.


Así hubiera seguido adelante, acabando con mis muelas, si no es porque, ya adolescente, encontré a otro viejo que, cruel, me dijo: “Mírate en un espejo y así sabrás por qué no tienes éxito con las chamacas. Tu problema está en la cara. Más bien en tu nariz. A los feos, las muchachas no les hacen caso... a menos que sean cantantes”.

¿“Cantantes”? Bueno, esta nueva fórmula le daría reposo a mis muelas (que por lo demás ya estaban definitivamente destrozadas) y me obligaría a un cambio radical en la estrategia. Claro que el problema entonces era saber qué se necesitaba para ser cantante. Resulta que no era tan sencillo como usar palillos y clips. Leí todos los manuales que pude: manuales de carpintería, cerrajería, electrónica, radio y tv, mecánica, y hasta tomé dos cursos por correspondencia, uno de piloto aviador y otro de detective privado.

Créame Don Sabina, que fue muy duro para mí darme cuenta que, con todos los avances de la ciencia y la técnica, no existe todavía ningún manual para ser cantante. Después, escuchando canciones, me di cuenta de que el problema era mayor ya que una cosa era ser “cantante” y otra más difícil era ser “cantautor” o “canta-autor” (vos lo sabés Sabina). Entonces hice trampa, es decir, escribí algunos poemas (o como se llamara lo que escribía) y dejaba siempre pendiente la música.

Por supuesto que seguí cosechando fracasos con las mujeres, pero a cambio logré darle una tregua a mis muelas y juntar una gran cantidad de papeles, papelotes, papelitos y, sobre todo, papelones (vos lo sabés Sabina) con poemas.

Seguro que todo este dilatado relato no le resuelve, Don Sabina, el misterio de la relación entre dolor de muelas, su caminar por estas tierras, la larga distancia y una muchacha. No se desespere usted, ya verá cómo al final de todo (vos lo sabés Sabina) las piezas se acomodan. Bien, continúo:

Resulta que (vos lo sabés Sabina) hay ahora una muchacha que está demasiado lejos y entonces pensé que usted, Don Sabina, podría echarme una mano y una tonadita (mire que no es lo mismo pero pudiera ser igual). Y usted podría echarme una mano si me permitiera tutearlo y, cómplice como ha sido antes sin saberlo, fingiera usted que nos conocemos desde hace mucho tiempo y que, por tanto, es perfectamente natural que usted reciba una carta del Sup redactada en los siguientes términos:

“Sabina (sí, ya sé que te desconcierta este inicial e irreverente tuteo, pero tú compórtate como si tal cosa):

“He trabajado arduamente en los últimos días en la letra que me encargaste para tu nueva canción (¡vamos, quita ya esa cara de espanto!, ya sé que no me has encargado ninguna letra para ninguna canción, pero sígueme la corriente para despistar al enemigo) pero ha sido inútil. No me sale nada original.

“Así las cosas, busqué en el cofre del pirata y sólo encontré un viejo y mohoso poema, que no es tan viejo y tal vez ni a poema llegue, que te puede servir si le das un poco de aliño. Es ideal para ponerle música y escalar con velocidad el hit parade internacional (no me preguntes si para arriba o para abajo), pero tú ya sabes que a nosotros las artistas (sigue fingiendo demencia, no denotes la menor sorpresa) no nos importa la fama (bueno, no mucho).

“En este caso particular, a mí sólo me interesa una muchacha que está demasiado lejos para que pueda yo musitarle al oído este poema y arrancarle así, vos lo sabés Sabina, una sonrisa o una lágrima. Porque es de todos conocido que arrancar una sonrisa o una lágrima de una muchacha que está demasiado lejos, es una forma de que no siga estando demasiado lejos, vos lo sabés Sabina. El poema dice, más o menos, así:

“Como si llegaran a buen puesto / mis ansias, / como si hubiera dónde / hacerse fuerte, / como si hubiera por fin / destino para mis pasos, / como si encontrara / mi verdad primera, / como traerse al hoy / cada mañana, / como un suspiro / profundo y quedo, / como un dolor de muelas / aliviado / como lo imposible / por fin hecho, / como si alguien / deveras me quisiera, / como si, al fin, / un buen poema me saliera. / Llegar a ti.

“La tonadita puede ir más o menos así: tara-tarara- tarirara-etcétera, vos lo sabés Sabina. El título de la canción podría ser ‘Canción para una muchacha que está demasiado lejos’, o ‘Un dolor de muelas para ella’, o ‘Un dolor de muelas, Sabina, la larga distancia, una muchacha y el Sup’. En fin, ya se te ocurrirá algo. El crédito puede ser ‘Letra: el Sup. Música: Joaquín Sabina’, o ‘Letra y música: Joaquín Sabina (a petición del Sup)’ o como quieras.

“Vale. Salud y ojalá ella entienda.

“El Sup”. Esa podría ser la carta que usted recibiera y aceptara, Don Sabina.

Y todo esto viene a cuento porque estaba yo solo, con mi dolor de muela y leyendo que usted camina por estas tierras. Entonces pensaba yo que usted, tal vez, estaría de buen humor y magnánimo y que podría contarle yo la historia de los dolores de muelas, mi frustrada carrera como cantautor y una muchacha que está demasiado lejos.

Y pensaba yo que podría escribirle una carta tuteándolo y pidiéndole una tonadita para un mohoso poema. Y pensaba yo que usted me perdonaría el tuteo y el pedirle una tonadita para acercar a una muchacha que está demasiado lejos, y que así se completaría el rompecabezas del inicio.

Y no para que me dispense es que le cuento todo esto Don Sabina, sino para que comprenda. Y comprender, vos los sabés Sabina, es otra forma de absolver.

Vale. Salud y ya sabe usted, si le sobran por ahí un analgésico o una tonadita, no dude en mandármelos. Ambas cosas se agradecen en este asfixiado pecho que le escribe...


Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.

jueves, 31 de enero de 2008

Un texto de Joaquin Sabina

"A los catorce (parece que fue ayer), el rey Melchor se lo hizo conmigo y me trajo, por fin, una guitarra. Aquel adolescente ensimismado que era yo, con granos y complejos, en lugar de empollar física y química, mataba las horas rimando, en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos.
El mundo, lejos de sentirse aludido, seguía girando (que es lo suyo), desdeñoso, sin importarle un carajo mi existencia. Y los espejos, cabrones, en vez de consolarme con mentiras, más o menos piadosas, me sostenían cruelmente la mirada.

Vivía en un sitio llamado Úbeda. Algunas noches, mientras mis padres dormían, me daban las diez y las once y las doce y la una practicando con sordina, en mi flamante guitarra, los acordes de "blanca y radiante va la novia", o iniciándome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina, una rubia de bote que suspiraba por un idiota moreno que tenía una bici de carreras y jugaba al baloncesto.
Sólo se me ocurrían tres maneras de atraer su atención: triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarme. Lo malo es que las tres exigían una sobredosis de valor que yo (¡ay de mí!) no poseía. Yo poseía mi cuaderno a rayas cada vez más lleno de ripios contra el mundo, mi guitarra, cada día más desafinada, y un plano del paraíso, que resultó ser falso. Y la vida, previsible y anodina, como una tarde de lluvia en blanco y negro.
Pero en la pantalla del Ideal Cinema, cuando no daban una de Romanos, el viento golfo de Manhattan le subía la falda a Marilyn y era domingo, y no había clase, y los niños de provincias soñábamos despiertos y en technicolor con pájaros que volaban y se comían el mundo. Y el mundo que quería comerse los pájaros que anidaban en mi cabeza... pongamos que se llamaba Madrid.

Así que un día me subí, sin billete de vuelta, al vagón de tercera de uno de aquellos sucios trenes que iban hacia el Norte, me apeé en la estación de Atocha y aprendí que las malas compañias no son tan malas y que se puede crecer al revés de los adultos; y supe, al fin, a qué saben los aplausos y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza, y lo que queda después de los aplausos, y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza.
Tal vez por eso mis canciones quieren ser un mapamundi del deseo, un inventario de la duda, siete crisantemos con espinas. Y, cuando las cartas vienen malas y amenaza tormenta y los dioses se ponen intratables y los hoteles no son dulces y todas las calles se llaman Melancolía, todavía fantaseo con debutar sin picadores o con desvalijar sucursales de Banesto o con probar mi suerte a la ruleta rusa, pero ahora, en lugar de tirarme en las Ventas de espontáneo, o de escribirle una carta póstuma al juez Garzón, o de ahorrar para una Smith & Wesson del especial, escribo en technicolor la canción de las noches perdidas, para vengarme de tantas tardes de lluvia en blanco y negro, de tantos hombres de traje gris, de tantas rubias de bote que se van con idiotas morenos que juegan al baloncesto, de tantas bocas adorables que nunca fueron mías, que nunca serán mías...

Aquellos granos trajeron estas cicatrices y aquellos mihuras que nunca toreé me cosieron a cornadas el alma. Pero no me quejo; tengo amigos y memoria y risas y trenes y bares y una mala salud de hierro y un puñado de canciones recién salidas del horno que me tienen (dejadme que os lo cuente) orgulloso como un padre primerizo que babea.
Y, de cuando en cuando, una rubia de bote me tira un beso, desde el público, aprovechando un despiste de su novio; ese idiota moreno que juega al baloncesto.
¿Que a qué viene todo esto? Pues a que anochece y está lloviendo y los periódicos hablan de elecciones y yo no sabía cómo hablaros de esta boca que es, desde ahora y para siempre, más vuestra ya que mía."


Joaquin Sabina

domingo, 13 de enero de 2008

Peces de ciudad

Amo este tema! Con ustedes, la poesía interminable y maravillosa de Joaquin Sabina y Pancho Varona...

Peces de ciudad
Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d'Austerlitz.
Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de San Martín.
Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.
En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,
pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar
y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.
Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va,
ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.
Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios se retiran
del agravio de buscar labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios de los peces de ciudad
que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.
El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.
Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis venas va,
ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje, de un liguero de mujer.
Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar
labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios de los peces de ciudad
que perdieron las agallas en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

martes, 4 de diciembre de 2007

Dos pájaros en DVD!

Segun me comentaron desde ayer lunes ya se encuentra en nuestra multinacional disquería enemiga, el nuevo CD-DVD con el Show en vivo de los "Dos pájaros de un tiro" mas famosos de España.
Está grabado en el concierto que hicieron en Madrid allá por septiembre y cuesta alrededor de $50 en su versión breve y cerca de $200 la completa con dos horas de duración.

Hay algunos que ya lo tienen...
Hay otros que esperan recibirlo de regalo para las Fiestas...
Hay otros que están esperando poder bajarlo de Internet en unos días...
Y vos?



Acá hay info posta!
Los cantautores Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina publican esta semana un CD+DVD con el concierto que ofrecieron el pasado 18 de septiembre en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid dentro de su gira conjunta 'Dos pájaros de un tiro', informa hoy su compañía.


Habrá una versión “corta”, de 70 minutos, presentación caja normal con un 1 CD + 1 DVD + Documental + Libro de 24 páginas.

La versión larga tendrá 2 CD’s + 1 DVD + DOCUMENTAL + presentación aún mejor.


Las canciones serán:
Ocupen su localidad / Hoy puede ser un gran dia - Serrat & Sabina
Algo personal - SerratY sin embargo - Serrat & Sabina
No hago otra cosa que pensar en ti - Serrat & Sabina
Princesa - SabinaContigo - Serrat & Sabina
Tu nombre me sabe a yerba - Serrat & Sabina
A la orilla de la chimenea - SerratSeñora - Serrat & Sabina
Aquellas pequeñas cosas / Ruido / El muerto vivo - Serrat & Sabina
Fa vint anys que tinc vint anys - Serrat
19 días y 500 noches - SabinaPenelope - Serrat & Sabina
Más de cien mentiras - serrat & sabina
Cantares - Serrat & Sabina
El pirata cojo - Serrat & Sabina
Pastillas para no soñar - Serrat & Sabina
Para la libertad - Serrat & Sabina


miércoles, 28 de noviembre de 2007

Un servidor...

La creación de mi propio Blog se la debo al protagonista de esta entrada, y admito haber tardado demasiado en hacerle honor: perdón! El tema es que en aquel momento yo quería firmar su blog y para eso necesitaba pertenecer al Blogger World!

Así fue como hace exactamente un año, nacía mi blog. Aquellos que me conocen saben q soy medio fóbico a los fotologs, y si bien el Blog era otra cosa, tampoco me fascinaba tanto, pero él lo logró.

Este tipo del que hablamos es un ser extraordinario que tuve el privilegio de conocer en persona hace casi un año en un Bar en Parlermo. Ese día, junto a otros tremendos músicos se preparaban para tocar en la mítica Bombonera junto a Joaquin Sabina, armando lo que ellos dieron en llamar el Karaoke y Top Colcha.

Se trata del Señor Pancho Varona, mano derecha, guitarrista y sobre todo gran amigo de Joaquin Sabina. A continuación algunas fotos que lo representan...






Por estos días, no está pasando uno de los mejores momentos de su vida y por eso no viene a la Argentina en la gira Dos Pájaros de un tiro.

Asi que mas que nunca, un fuerte abrazo, aunque sea a la distancia para esta gran persona!
Grande PANCHITO!!!

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Tan Joven y Tan Viejo


El hermoso tema de Joaquin Sabina al que pertenece la frase que da título a este Blog. merecia una entrada!!!
Si no lo conocen, disfruten de esta gran letra. Sino, vuelvan a recordarla...



Lo primero que quise fue marcharme bien lejos;
en el álbum de cromos de la resignación
pegábamos los niños que odiaban los espejos
guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York.

Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida
le pedí que a su antojo dispusiera de mí,
ella me dió las llaves de la ciudad prohibida
yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí.

Así crecí volando y volé tan deprisa
que hasta mi propia sombra de vista me perdió,
para borrar mis huellas destrocé mi camisa,
confundí con estrellas las luces de neón.

Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos,
sobre el banco de un parque dormí como un lirón;
por decir lo que pienso sin pensar lo que digo
más de un beso me dieron (y más de un bofetón).

Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna,
lo que sé del pecado lo tuve que buscar
como un ladrón debajo de la falda de alguna
de cuyo nombre ahora no me quiero acordar.

Así que, de momento, nada de adiós muchachos,
me duermo en los entierros de mi generación;
cada noche me invento, todavía me emborracho;
tan joven y tan viejo, like a rolling stone.

Título: Tan joven y tan viejo
Año: 1998
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Yo, mi, me, contigo (1996)

miércoles, 13 de diciembre de 2006

El Diego y Joaquin


Bueno... que decir de estos dos monstruos! Cada uno en lo suyo, no se cansan de dar cátedra... aunque en esta foto al Diego se le dio por cantar, jajaja... Pobre Joaquin! Santa paciencia... esta imagen es de marzo del 2006 cuando Diegote subio al Gran Rex a cantar 19 dias y 500 noches....